domingo, 8 de agosto de 2010

Amor, Madre y Valor

Como cualquier otra gran ciudad, Melbourne tiene un montón de gente en sus aceras tocando los más insólitos instrumentos, cantando o vendiendo cualquier cosa. En la esquina de las calles Swanston y Bourke siempre está el Señor Liu.
El Señor Liu se sienta detrás de su mesa de jardín en la que tiene expuestas sus obras. Porque es un artista, talla en hojas de palmera. Hace figuritas, de todos los tamaños, algunas de ellas sorprendentemente pequeñas y bien detalladas.

El lugar en el que se ubica el Señor Liu es especialmente transitado, allí se unen dos de las calles principales de la ciudad, en pleno centro comercial y financiero, ruta obligada para ir a cualquiera de la estaciones de metro de la zona. Pero el Señor Liu no se inmuta. Cada una de las veces que he pasado por allí, él está concentrado, trabajando su madera, sentado en su silla, aislado del lío que se monta a su alrededor.
Me gusta el señor Liu. Me transmite paz.
El pasado viernes subía por Swanston camino de la biblioteca, y comencé a escuchar a lo lejos cierto alboroto. Una voz femenina que gritaba, murmullo de gente quejándose... algo totalmente inusual en esta ciudad plana. Al llegar a la esquina con Bourke vi que el alboroto era debido a una "manifestación" para acabar con el bloqueo de Gaza, justo enfrente de la mesa del Señor Liu. Esta manifestación consistía una pancarta rota, una mujer exaltadísima de voz estridente con un megáfono (sostenido por otro personaje) y 5 tipos dando vueltas alrededor con carteles de cartón en los que ponía "refugees are welcome" (se ve que Australia se está quedando sin mano de obra barata). Todo ello provocaba la acumulación gente y consecuencia de ello, un considerable ruido. Aquello era bastante insoportable sin que a uno le entrasen muchas muchas ganas de matar. Pero allí estaba el Señor Liu, sentado, tranquilo y trabajando.

Yo continué mi infructuoso camino en busca del wifi gratuito, ya que la biblioteca estaba cerrando cuando llegué. Desandando mis pasos volví a la manifestación y de manera totalmente inusual vi al señor Liu riendo con alguien, un cliente o un amigo, de pie, al lado de su mesa. Así que aproveché para leer un cartel que habitualmente tiene al lado (hasta entonces no me había atrevido, me parecía violar su intimidad hacerlo en su presencia). En este cartel explica su historia, lo que hace, sus habilidades, cómo llegó allí... y acaba ofreciéndose para escribir con caligrafía china palabras que puedan ser especiales para ti "por ejemplo Amor, Madre y Valor".

Lo dicho, me gusta el Señor Liu.

3 comentarios:

  1. Qué personaje tan curioso. Estaría bien que te escribiera en caligrafía china algo de lo que dijiste el otro día sobre Paula (u otras cosas más lindas que se te ocurran, of course).

    Sobre los pancarteros, ay... como si no tuviéramos bastante en este país de huelguistas y manifestadores profesionales, ejem, ejem...

    Por cierto, ¿supiste que Rajoy pretende declarar las corridas de toros patrimonio de la humanidad? Vuelve, amigo, que esto cada día es más delirante.

    Un abrazo,
    Nacho.

    ResponderEliminar
  2. A mi tambien me gusta el señor Liu. Te echo de menos. Mira que hace tiempo que vivimos en países diferentes, pero ahora te echo de menos más ¿Cómo se escribirá nostalgia en caligrafía china? Cuidate. Pipin.

    ResponderEliminar
  3. @Nacho: Casi mejor nos vamos todos y cuando hayan acabado unos con los otros, volvemos en masa :) Abrazaco!

    @Pip: Yo digo videoconferencia por Gmail cuando quieras. Mi ordenador fenece cuando intento arrancar Skype...

    ResponderEliminar